¿Por qué "La cuevita de la izquierda"?


El nombre de este blog, "La cuevita de la izquierda", fue sugerido por la Vicesecretaria General del PSOE, Elena Valenciano, que en una de las más desafortunadas declaraciones que se la recuerdan, aunque tiene muchas, manifestó que el PSOE debería abandonar "la cuevita de la izquierda" si quería tener algún futuro.

Este blog en origen fue creado por Juan Ramón Lagunilla fruto de una conversación sobre el despropósito de la frase de Elena Valenciano que tuvimos los dos y mi amigo Paco Ramos. Meses después, como del trío solo yo no disponía de una página en la que difundir mis inquietudes, le pedí a Juan Ramón que me cediera esta "cuevita" donde guarecerme en la nueva etapa que inicié cuando el pasado 17 de mayo de 2013 dejé todas mis responsabilidades en UGT. Simplemente he puesto dos fotos de la montaña palentina, una de Fuente Cobre, y otra de la majestuosa Peña Labra.

Aquí os espero.

jueves, 12 de enero de 2017

Las “Iniciativas estratégicas” del Partido Popular y la izquierda. (1)

El año 2004 el profesor   norteamericano George Lakoff  publicó   No pienses en un elefante” (2), un libro de lectura obligada para entender el continuado retroceso  electoral de los partidos progresistas en las dos últimas décadas. La tesis fundamental del autor es que si los progresistas quieren volver a tener posibilidades de acceder a los gobiernos lo fundamental es que dejen de pensar en los valores de la derecha,  dejen de utilizar los discursos conservadores y, sobre todo, no apliquen medidas propias de la derecha. Deben centrarse en extender sus propios valores para imponer sus marcos conceptuales en la población.

            También es muy interesante su aportación en el estudio de los procesos  de cambio social desarrollando los conceptos de “pensamiento estratégico” y de “iniciativa estratégica”.

            Desarrollar el pensamiento estratégico es, además de adelantarse al futuro, “desencadenar muchas cosas, poniendo en marcha tan sólo una cosa. Se trata de reconfigurar el futuro haciendo una cosa ahora”.

            Y el mecanismo para poner en práctica este tipo de pensamiento son las “iniciativas estratégicas” entendidas como un instrumento oculto y perverso de cambio social puesto que nunca dicen lo que esconden. Para conseguir un objetivo, siempre ideológico y de “clase”, más amplio y de peor recepción por los ciudadanos se empieza con un primer cambio que hará a los siguientes pasos “inevitables”.

            Pues bien, en la anterior legislatura el PP tuvo la visión estratégica de aprobar medidas que eran auténticas “iniciativas estratégicas”  contra las clases populares en general y  los trabajadores y sindicatos en particular.

            Veamos  una del pasado y también otra que se plateará en el futuro próximo.

            Lo estratégico de la reforma laboral, ya iniciado por el PSOE en 2010 cuando  pensó como un elefante, no es si el despido cuesta más días o menos, ni mucho menos disminuir la precariedad como se dijo. El objetivo era conseguir una profunda y duradera devaluación de los salarios para hacernos, según su lenguaje, más competitivos. Como decir que había que reducir los salarios un 20% era muy impopular, “estratégicamente” se reformó la negociación colectiva (preponderancia del convenio de empresa, limites a la prórroga de los convenios, ampliación y facilidad para inaplicar matarías troncales del convenio…). Así se rompió la correlación de fuerzas a favor de la empresa, ya muy fortalecida por la ampliación del “ejército de reserva de trabajadores” debido al aumento del número de desempleados.

            Una iniciativa estratégica “de libro” porque acababa con “dos pájaros de un tiro”: bajada de los salarios y pérdida de derechos sociales y laborales pero, también  el debilitamiento  de los sindicatos que pierden la posibilidad de mejorar las condiciones laborales de su clientela.
             No seamos ilusos, sin convenio que pueda mejorar las condiciones laborales el sindicato deja de ser referencia para los asalariados.

            Mejorará la economía, pero la iniciativa estratégica de la derecha seguirá presente. Por mucho que se retoque superficialmente la reforma laboral, si la correlación de fuerzas en la negociación no se corrige, de poco servirá.

            Si se albergaba alguna duda, el primer día de este año, bien pronto a las ocho de la mañana, el Ministro de Economía, el ultraliberal De Guindos lo dejó bien claro:      

            "Todo se puede perfeccionar, pero hay un núcleo duro de la reforma laboral que no se puede modificar. Todo lo que tiene que ver con la negociación colectiva, que está funcionando muy bien y está detrás de la mejora de la competitividad de la economía española, sería un error tocarlo”.
            "El Gobierno tiene muy claro que el núcleo central de la reforma laboral no se toca”.        (Cadena Ser, 1-1-2017)

            Es más, en mi opinión, antes de renunciar a su iniciativa estratégica de reforma de la negociación colectiva, el PP disolverá las Cortes, de la misma forma que Felipe González las disolvió en 1993 días antes de que el Congreso aprobara una Ley de Huelga que no le gustaba porque daba “demasiado peso” a los sindicatos en la gestión del conflicto.

            Esperemos que los partidos de la izquierda, donde todavía incluyo al PSOE,  no se presten a  una reforma menor  y cosmética de la legislación laboral que haría muy difícil en un futuro su supresión al ser fruto del consenso. Una iniciativa estratégica sólo deja de funcionar si se elimina.
           
             Las leyes de un Gobierno, y más si son estratégicas, sólo se cambian por un Gobierno alternativo y no por la oposición por numerosa que sea.

            Dejo una pregunta. ¿Acaso la reforma laboral con su consecuencia de la reducción salarial no busca también poner en crisis el sistema público de pensiones? Salarios más bajos implican bajas cotizaciones luego…
           
            En esta nueva legislatura el PP no va a recuperar los grandes recortes que hizo del Estado de Bienestar, más allá de alguna medida puntual. Y ¿cómo lo va a hacer?        

            Pues con una popular iniciativa estratégica: mientras nos estén diciendo que se van a recuperar la inversión en sanidad, educación...bajarán impuestos, a los que más tienen más, y a las clases populares, menos.  Se tomará una medida (rebaja de impuestos), en apariencia neutra, incluso de bien acogida que una vez en funcionamiento no dejará otra posibilidad que no incrementar el gasto social ante la falta de recurso. Ya se sabe que si se bajan los ingresos, no hay fondos para políticas públicas.

            El círculo virtuoso del liberalismo económico en estado puro: aprovechar las crisis fiscales para reducir prestaciones públicas y, después, una vez recuperados los ingresos fiscales, bajar impuestos para que no haya suficiente para recuperar todo lo recortado.

            Y ¿cuál debiera ser, a mi juicio, la  estrategia del sindicalismo de clase?

            Desde luego no negociar nuevos recortes (las pensiones), no prestarse a diálogos sociales sin contenido estratégico, compaginar negociación y movilización, no acordar reformitas que mantengan intocables las iniciativas estratégicas hábilmente impuestas por el PP...

            Sólo así recuperarán credibilidad y mejorarán la correlación de fuerzas.

            Y esperar a que la oposición de la izquierda política tenga también pensamiento estratégico y deje de pensar en  elefantes.




(1) Artículo publicado en DIARIO PALENTINO, 12 de enero de 2017. Agradezco a Diario Palentino la posibilidad que me da de publicar, siempre que les he remitido algún escrito, lo que no son más que opiniones personales y que con su “altavoz” llegan a mucha gente.

(2) El elefante es el símbolo del partido republicano de EE.UU, de ahí el título del libro.



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